El Gran Jefe
Sus amigos lo llaman por su nombre en diminutivo, los demás Don; es de andar pausado, mirada mayormente distraída, preocupada y muchas veces pérdida por un presente demasiado incierto. Lo recuerdo de niño leyendo siempre el diario el Comercio con sus grandes lentes y cigarrillo en mano. Cuenta la historia que se quedó un año sin trabajo teniendo 5 hijos que mantener y aún así jamás falto nada en su hogar. D urante años asistió a su trabajo con el mismo par de sacos, camisas y zapatos en un ambiente donde la vestimenta era fundamental. Y nunca se quejó ni dijo nada. Ayudó constantemente en sus tiempos de bonanza a los demás (hermanos, sobrinos, tíos, vecinos, cuñados, hijos) sin esperar nada a cambio. No supo ni sabrá pedir ayuda, quizás por orgullo, quizás porque nunca la necesitó ya que todos recurrían a él. Nunca se le supo de algún romance a escondidas ni de ninguna canita al aire; nunca levantó la mano a sus hijos y extrañamente nunca les explicó sobre la vida, sobre que debe...