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Soledad en reflexión

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  Medita la soledad observando a lontananza  mientras espera impaciente la llegada de la nostalgia y el tiempo huye cual bandada de aves  en busca del pasado, jamás en busca del futuro:   ¿Podrían las estrellas abandonar las tristes noches oscuras, lluviosas y nubladas de invierno?... Podrían, pero no querrán.   ¿Podrían la luna y el alba cambiar los amaneceres fríos por mañanas con hermosos arco iris y tardes solares de magnifico cielo azul?… Podrían, pero no querrán.   ¿Podría el corazón pasar un gran sentimiento cercano por tímidas dudas lejanas?... Podría, pero no lo hará.   ¿Dejará un alma cansada sus sueños de búsqueda para unirse con el alma equivocada?... Sucumbirá, pero volverá a buscar.   ¿Logrará la conciencia un sereno meditar para decidir correctamente sobre sus sentimientos?... Ojalá lo logre.   La felicidad se encuentra en acciones y afectos compartidos, en el disfrute de pequeños detalles, en el descubrir de ideales comun...

Imposible Amor

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       Después de narrarle como cada noche la misma historia a Cristian “el cantinero” y a David el propietario de la cantina, los abrazó efusivamente como nunca, bebió apresurado su copa de pisco y se despidió de ellos. Lo notaron más emotivo, misterioso y triste que de costumbre. Su ausencia por varios días motivó que la mancha de guayacoles del bar, a quienes invitaba los tragos cada noche, formaran una comisión “de alto nivel” para iniciar la búsqueda de tan ilustre feligrés. Indagaron por los alrededores durante semanas sin resultados. Se tornó casi imposible ya que nunca dijo su nombre dirección ni nada que les diera alguna pista. Solo se sentaba en la barra, pedía una ronda para los asistentes y contaba la misma historia lleno de lágrimas al cantinero, que nunca le tomo importancia salvo aquella noche de su despedida. Nadie supo el porqué de su repentina desaparición. El paradero de aquel hombre, que idolatraba con locura y culpabilidad a Luna, su musa, ...

La búsqueda

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Desperté y no te hallé. Sabía quién eras, pero no tenía un solo recuerdo de ti. Te busqué por senderos del ayer del hoy y del después, en mis recuerdos y memorias y tampoco te hallé. Revisé apuntes y fotografías y tampoco lo logré. Recurrí al baúl de los pensamientos profundos, aquellos que se extravían sin darnos cuenta de lo importante que son y que al querer retomarlos insospechadamente se confunden en el laberinto catastrófico de la amnesia casual. ¿Quién era? ¿Qué me había sucedido? ¿Por qué solo aparecías tú? Confundido y exhausto, después de una feroz pulseada entre mente y alma, mi corazón me convenció de imaginarte y no tuve más remedio que crear recuerdos ficticios sobre ti donde te veías perfecta, ideal, la mujer que todas quisieran ser y todos quisieran tener. Por cosas inexplicables del destino, cuando todo era idolatría gracias a la patraña de mi corazón, encontré un sobre donde había una postal.  Instantáneamente, la memoria evocó aquel paisaje y despert...

Chat nuestro de cada día

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3 a.m. de un martes de Octubre de 1989,  como siempre era culpable y tenía que dar la iniciativa.  Dubitativo e intranquilo escribía contra el tiempo. Sin ideas y con la mente confusa borroneaba una y otra vez hojas bond. Quince A4 después, a las 6 a.m., logré terminar. La puse en un sobre de carta, escribí su nombre y la pase por debajo de su puerta. Luego me dirigí a la universidad confiado en que no me amanecí en vano y que ella al leerla me perdonaría. Horas después, llegué a mi casa y ella estaba ahí conversando y dándole las quejas a mi madre, que como siempre se ponía de su parte, pero esa es otra historia. Lo que importa aquí es que mi carta funcionó. Eso hacíamos los jóvenes de antes, escribir a puño y letra con pasión para expresar nuestros sentimientos. Debíamos inspirarnos, rebuscar palabras en el diccionario, en los poemas de Neruda, Bécker, Benedetti, Sabines o traducciones de las baladas en inglés de los famosos cancioneros "Funky Hits". No teníamos a...